La economía de cualquier país en desarrollo debe contar con la promoción de la investigación científica y la innovación tecnológica como eje fundamental para la pretensión de su desarrollo. El desarrollo que se pretende alcanzar desde los países de America Latina, es de tipo humano, con miras a la reducción de la pobreza basada en el conocimiento sostenible, con respeto del medio ambiente mediante prácticas responsables y local, considerando las potencialidades de la región.
Un desarrollo humano, sostenible y local de esta consideración en America Latina requiere de la vinculación de los actores involucrados en un entorno que permita la interrelación productiva de los mismos. En este sentido, universidades y centros de investigación, empresas, administraciones públicas y comunidades locales, necesitan disponer de un espacio donde confluyan conocimiento, emprendimiento, competitividad, empleo, y bienestar social en aéreas de un desarrollo humano, sostenible y local. Es así como surgen los parques científicos y tecnológicos como componentes concentradores del esfuerzo de innovación y desarrollo productivo local, como fomentadores de una cultura de innovación y emprendimiento, como promotores de una cultura ética y socialmente responsable, como entornos de vinculación entre todos los actores involucrados, constituyéndose en un potencial eje promotor de desarrollo en America Latina. Por lo tanto se identifica a los parques científicos y tecnológicos como tales, motivando una investigación cualitativa con el objeto de alcanzar una aproximación de las tendencias de la política, científica, tecnológica y de innovación orientada a la creación y fortalecimiento de estas estructuras en la región.
La política CTI pretende incorporar en conjunto instrumentos y mecanismos, normas, lineamientos y decisiones públicas, en áreas de promover la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación dentro de consideraciones de los planes de desarrollo del Estado o de una región. Los instrumentos y mecanismos pueden ser institucionales, legales, financieros, fiscales, presupuestarios, de productividad, comerciales, regionales y de integración. , la política CTI en America Latina ha transitado por cinco fases desde que comenzó a implementarse en la región.
La Fase I, Empuje de la Ciencia, comienza en la década de los 50 y se extiende hasta mediados de los 60, marcando el inicio de la formulación de políticas CTI en America Latina, bajo la premisa del modelo lineal de innovación o modelo ofertita, e impulsada por lineamientos de los acuerdos ONU, UNESCO y OEA. En varios países de la región, se inicia el proceso de institucionalización de la ciencia, con la inclusión de consideraciones en el ámbito de la CyT en la legislación de las naciones, la creación de instituciones responsables de formular la política CyT, la creación de infraestructura, la profesionalización en disciplinas científicas, en un contexto económico basado en exportación de productos primarios.
La Fase II, Regulación de la Transferencia de Tecnología, que transcurre desde fines de los 60 a mediados de los 70, impulsada por la OEA, supone la limitación de impactos negativos y reducción de costos de importación de tecnología debidos a la industrialización por sustitución de importaciones, y el fomento de la investigación tecnológica.
La Fase III, se da a mediados de los 70 y 80 y es llamada Política Tecnológica y Enfoque de Sistemas, que destaca la promoción del cambio tecnológico en empresas, la vinculación de la oferta y la demanda de CyT en el contexto de los modelos mixtos de innovación, y el rescate de tecnología tradicional, en respuesta a un agotamiento de sustitución de importaciones, y la emergencia de algunas crisis incipientes en la región. En un contexto de cooperación hemisférica y multilateral, desde la OEA y ONUD, se implementa la articulación de políticas explicitas e implícitas, el análisis de comportamiento de actores en CyT considerando los modelos integrados y de redes, la transformación de los Consejos de Investigación a Consejos de CyT, la atención a las tecnologías tradicionales, entre otras.
Se destaca entre los 80 y fines de los 90, la Fase IV, Ajuste y Desplazamiento de la Política Científica y Tecnológica, que considera la intervención estatal como nociva, y al mercado como el actor que resuelve los problemas de CyT, prevaleciendo los lineamientos que incorpora el Consenso de Washington, y que imponen el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo a los países en vías de desarrollo. Se destaca la política de reducción del gasto publico, siendo afectado el sector CyT y la privatización y restructuración productiva que desencadeno la desaparición de empresas y capacidades en CyT, abriendo paso al mercado Exterior.
La Fase V, Sistemas de Innovación y Competitividad, que comienza a fines de los 90 vigente a la fecha y que surge debida a la globalización que impone la necesidad de ser competitivos, promoviendo la articulación de sistemas de innovación, e incorporando la búsqueda de la eficiencia productiva, transforma los Consejos de CyT a Consejos de CTI, prevé el financiamiento de la innovación y la inversión en nuevas tecnologías.
La cooperación multilateral se analiza sobre la base de las Naciones Unidades y se incorpora en el contexto de la cooperación multilateral debido a que la mayoría de países no prestatarios no son parte del continente americano. Por otro lado, se identifican como países miembros y participantes, a la totalidad de los países de la región, constituyéndose en un elemento importante que permite identificar oportunidades para los PCyT en Latinoamérica en el contexto de la política de CTI en el ámbito de cooperación multilateral.
Los ODM representan una asociación global que surgió de compromisos y metas establecidas en las cumbres mundiales de los años noventa. En respuesta a los principales desafíos de desarrollo y a la voz de la sociedad civil, los ODM promueven reducción de la pobreza, educación, salud materna, equidad de género, y apuntan a combatir mortalidad infantil, VIH/SIDA y otras enfermedades. Los países pobres se comprometieron a gobernar mejor e invertir en sus poblaciones con salud y educación. Los países ricos se comprometieron a apoyarlos a través de asistencia, alivio de la deuda y de un sistema comercial más justo. Con el PNUD como coordinador de los esfuerzos mundiales y nacionales para alcanzar tales objetivos. Los diferentes acuerdos, programas, planes y políticas que a partir de este compromiso, asuman los países miembros, obligatoriamente deben orientarse hacia la consecución de los ODM, por tanto, las tendencias en las políticas CTI se verán sesgadas en este sentido. Con la intención de alcanzar los ODM , se elaboro un plan de acción que consta de ocho objetivos medibles que hay que alcanzar para el año 2015, uno de estos es asegurar la sostenibilidad medioambiental, y para lograrlo, se proponen estrategias tales como integrar los principios de desarrollo sostenible a las políticas y programas de los países; invertir la perdida de recursos medioambientales, tomando en cuenta que no se puede reducir la pobreza sin empleo pleno y productivo, y trabajo decente para todos. Con el propósito de evaluar el avance en el logro de estos objetivos, el PNUD elabora anualmente el Informe sobre Desarrollo Humano9, que sirve de base en el ámbito mundial para el debate sobre cuestiones fundamentales del desarrollo, proporcionando nuevos instrumentos de medición, análisis innovadores y, a menudo, propuestas de política para las naciones. En el marco de la cooperación multilateral, se observa como cada una de las instancias adscritas a las UN incluyendo al Banco Mundial, y el BID, están trabajados bajo lineamientos que intentan avanzar hacia el logro de los ODM. Cada uno en el ámbito de acción particular, y con programas acordes a sus funciones. En este contexto, las tendencias que se observan hacia los parques tecnológicas se perciben orientadas a fortalecerlos como instrumentos de innovación y productividad en empresas pequeñas y medianas, con excepción del Banco Mundial que sesga su apoyo a empresas del sector TIC. Se conciben los parques tecnológicos hacia diversos sectores económicos, con la premisa de que deben responder a los ODM, es decir, parques tecnológicos que ofrezcan vinculación entre empresas, universidades, centros de investigación, sector privado, sector publico y emprendedores, en aras de propiciar el desarrollo humano desde las localidades y de acuerdo a las necesidades y condiciones especificas del entorno funcional de los mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario